coaching sistemico

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COLORES

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miércoles, 1 de diciembre de 2010

¿son siempre los Demonios rojos?


Cuando el Demonio vio a un “Hombre buscador de la Verdad” entrar en la casa del Maestro, decidió hacer lo posible por hacerle desistir de su búsqueda de la verdad.
Para ello sometió al “Hombre Buscador” a todo tipo de tentaciones: riqueza, lujuria, fama, poder, prestigio…… Pero el hombre era sumamente experimentado en las cosas del espíritu y, dada su enorme ansia de espiritualidad podía rechazar las tentaciones con una facilidad asombrosa.
Cuando “El Buscador” estuvo en presencia del Maestro le desconcertó ver a éste sentado en un sillón ricamente tapizado y con los discípulos a sus pies. “Indudablemente”, pensó para sus adentros, “este Maestro carece de la principal virtud de los santos: la humildad”.
Luego observó otras cosas del Maestro que tampoco le gustaron; pero lo que menos le gustó fue que el Maestro apenas le prestara atención. (“Supongo que es porque yo no le adulo como los demás“, pensó para sí). Tampoco le gustó la clase de ropa lujosa que llevaba el Maestro y su manera un tanto engreída de hablar. Todo ello le llevó a la conclusión de que se había equivocado de lugar y de que tendría que seguir buscando en otra parte.
Cuando el Buscador salió de allí, el Maestro que había visto al Demonio sentado en un rincón, le dijo a éste: “No necesitabas molestarte Tentador, lo tenías en el bote desde el principio, para que lo sepas”.


Tal es la suerte de quienes, en su búsqueda de Dios, están dispuestos a despojarse de todo, menos de sus ideas acerca de cómo es realmente Dios.


jueves, 25 de noviembre de 2010

old times bad times new times good times




Es más difícil luchar contra el torrente desbocado del mundo en el que vives; que te arrastra mientras vas golpeándote contra las rocas y arañándote con las ramas de los arboles de la orilla; mas si lo intentas, tendrás la recompensa de la Libertad, que, aunque dura y dolorosa, es inmensamente Divina.

Cantando bajo la lluvia



Había una vez un avaro que enterraba todo su oro y sus tesoros al pie de un árbol que había plantado en su jardín. Todas las semanas se acercaba al árbol, desenterraba el tesoro y lo contemplaba durante horas. Pero un día se fijo en ello un ladrón, y una vez se hubo ido el avaro, desenterró el tesoro y se lo llevó. Cuando a la semana siguiente el avaro fue a desenterrar el tesoro, lo que encontró fue un gran agujero vacío. Comenzó a dar alaridos de dolor, al punto, que sus vecinos acudieron corriendo a ver que le pasaba al pobre viejo. Este último, les contó con una grandísima aflicción lo que había ocurrido y cómo no podría volver a contemplar su tesoro nunca más.
Unos de los vecinos le preguntó:

- ¿Empleaba usted su oro en algo?
- No - respondió el avaro - lo único que hacía era contemplarlo todas las semanas.
- ¡Bueno! - le volvió a contestar el vecino - Entonces por el mismo precio puede usted seguir viniendo todas las semanas y contemplar el agujero.



El miedo que produce el sonido de una estampida de ñus



Se dirigía la Peste rauda y veloz hacia Damasco, cuando paró a la puerta de la tienda del Jefe de una Caravana del Desierto.
- ¿A dónde vas tan deprisa? - le preguntó mientras sorbía su te caliente.
- A Damasco; voy a cobrarme un millar de vidas.
De regreso de Damasco la Peste volvió a parar en la tienda del Jefe de la Caravana.
- He oído que te has cobrado 50.000 víctimas, y no el millar como me dijiste.
- No es del todo cierto - le respondió la Peste - yo sólo me he cobrado las mil vidas que te dije; el resto se las ha llevado el miedo.



Un coach en New York



Un médico decidió que había llegado el momento de decirle a su paciente que la enfermedad que padecía no tenía remedio, y le quedaba muy poco tiempo de vida.
- Debería usted poner sus asuntos en orden ¿Hay alguien a quien desearía ver?

- Si - le respondió - el paciente con un hilo de voz.
- ¿A quién? - le preguntó el médico.
- A otro médico.


chavatares y chavatarines



Una familia fue un día a comer a un lujoso restaurante. La camarera tras tomar nota de los adultos se dirigió al más pequeño.
- Tú mi rey¡¡ ¿qué vas a tomar?
El chiquitín todo ilusionado le pidió a la camarera:
- Quiero un perrito caliente.
Antes que la camarera pudiera tomar nota la madre se alzó y espetó:
Nada de perritos calientes ni tonterías, tráigale un buen plato de verduras cocidas.
La camarera hizo que no oyó a la madre y se volvió a dirigir al muchacho.
- ¿Lo quieres con mostaza o mixto?
- Mixto - respondió el muchacho.
Y la camarera se fue a efectuar el pedido. Al cabo de unos tensos segundos la cara del muchacho se iluminó y exclamo:
- ¿Habéis visto? Se piensa que existo.


crecimiento personal, cuestión de instinto






Los seres humanos reaccionan no frente a la realidad, sino frente a las ideas que tienen en su mente:
Había una vez un grupo de turistas que se habían quedado aislados en un lugar desértico y, como no tenían mas alimento que unas latas de conserva, cuyo plazo de caducidad ya había expirado, decidieron dárselas a probar a un perro a ver qué sucedía. El perro se comió una lata y estuvo el resto del día tan contento. Esa noche los turistas tuvieron una copiosa cena. Pero al día siguiente se enterraron que el perro había muerto y fueron presa del pánico. Hubo fiebre, vómitos y ataques de disentería. Con mucho esfuerzo consiguieron hacerse con los servicios de un médico local para que les tratara el envenenamiento. El médico se interesó por los detalles y sobre lo que le había ocurrido al perro. Preguntó a un vecino  que había sido testigo de lo ocurrido con el animal y le contestó al médico:
- Ah¡¡, ese maldito perro¡¡. Siempre tan despistado. Anoche fue atropellado al ir a cruzar la carretera.